Diseño instruccional y Diseño de experiencias de aprendizaje

Recientemente encuentro artículos que hablan de un término llamado diseño de experiencias de aprendizaje (learning experience design). A veces, parece una evolución; a veces, un concepto distinto al de diseño instruccional (instructional design).

Comienzo por diseño instruccional. Por lo que yo he visto, varía en lo que al final se traduce en función de la empresa o contexto en el que se aterrice: a veces, consiste únicamente en darle una vuelta pedagógica a unos contenidos, generalmente textuales, para que sean más asequibles pedagógicamente hablando; que sean, en definitiva, más fáciles de aprender. Otras veces implica más: hacer un guion o storyboard con ese contenido ya pedagógicamente viable y establecerlo en pequeños trozos digeribles y fácilmente transformables en la herramienta de autor (eXelearning, Storyline, Camtasia…). A veces, también comprende la creación o adición de gráficos e imágenes a este guion, la creación del curso con la herramienta de autor o incluso la comprobación de cómo funciona en el LMS.

Muchas y variadas tareas. Christopher Pappas (2013) reflejó esta diversidad en una vistosa infografía.

Pasamos a learning experience designer. Al parecer, un diseñador de experiencias de aprendizaje tendría una idea más general del asunto que la que tendría un diseñador instruccional; se centraría en la visión general corporativa de la institución para la que trabaja, y no tanto en un curso en concreto, y conectaría una acción formativa particular con el resto de acciones de la institución (Cammy Bean, 2018). Caroline Da Silva (2016) ofrece una postura similar, avisando de que el diseñador instruccional se verá obligado a redefinirse como arquitecto instruccional, para tener en cuenta una perspectiva mayor de la organización, «involucrando el sistema entero».

Por otro lado, Niels Floor (2018) proporciona esta definición, recogida de la web learningexperiencedesign.com (sí, tiene página web el término):

El diseño de experiencias de aprendizaje es el proceso de creación de experiencias de aprendizaje que permite que el aprendiz consiga el resultado de aprendizaje deseado con un enfoque centrado en metas y con carácter humano. 

Una definición un tanto tautológica, desde mi punto de vista, pero si continuamos leyéndole, parece que lo queda claro de su conceptualización es que el diseño de experiencias de aprendizaje hace hincapié en el aprendiz y el aprendizaje, mediante una oposición semi-implícita al diseño instruccional, que haría hincapié en la instrucción y el instructor. Esta conceptualización para mí es chocante, ya que, como diseñador instruccional, de las primeras cosas que hago es interesarme por saber quiénes y cómo son los destinatarios de la acción formativa.

Por otro lado, Margaret Weigel (2015) resalta su carácter multidisciplinar y afirma que es una «síntesis entre diseño instruccional, pedagogía educativa, neurociencia, ciencias sociales y los campos de UI/UX (User Interface/User eXperience; Interfaz de Usuario/eXperiencia de Usuario), entre otras disciplinas» (el paréntesis aclaratorio es mío).

Por último, la revista EdSurge (2016), en un interesante artículo al respecto, plantea la analogía entre programador evolucionando a profesional UX y diseñador instruccional evolucionando a diseñador de experiencias de aprendizaje. Afirma que este último hace mucho más que gestionar un LMS y que esta nueva disciplina articula el diseño gráfico, producción multimedia, estándares respaldados por la investigación y redes sociales.

Particularmente, mi opinión es que los conceptos de diseño de experiencias de aprendizaje y de diseño instruccional, por lo leído hasta ahora, se relacionan entre sí más por una diferencia de grado que por ser conceptos totalmente separados. Lo veo como el nuevo término para las tareas del núcleo del diseño instruccional, más las tareas satélites que, en función de la empresa en la que aterricemos, pueden ser consideradas como parte directa o no, junto con conocimientos más especializados procedentes del campo de la UX.

Como parte de las tareas del diseño instruccional, al menos en mi experiencia, está el diseño adecuado de las interacciones, lo cual tiene un poco de UX, sin llegar al nivel técnico de un programador UX. Tal vez éste sea el matiz más importante, el grado de conocimiento técnico en UX, que parece ser un punto clave para el diseño de experiencias de aprendizaje. No debo ser el único que se preocupa por estas cuestiones de matiz. Holly MacDonald (2015) en un fantástico artículo llamado Design Confusion describe cómo, desde su punto de vista, hay una tendencia a confundir diseño e-learning (y diseño instruccional, por inclusión) con diseño web y denuncia que tener una web visualmente potente no es lo mismo que un curso e-learning. Este movimiento hacia el solapamiento iría de la mano con una tendencia en el marketing y el diseño de hacer las cosas visualmente bonitas, dejando de lado otros preceptos del diseño, como hacer las cosas funcionales.

En todo caso, me gusta que Weigel tome las ciencias sociales y la neurociencia como parte de la definición de learning experience design, porque las quiero llevar al terreno del diseño instruccional. Desde mi punto de vista, un diseño instruccional debe perseguir articular mínimamente los hallazgos de la psicología y la neurociencia a tenor de procesamiento de la información, memoria operativa, recuerdo, psicometría (o cómo hacer bien un cuestionario), atención, etc., con un contenido en concreto de una temática para hacerlo asequible pedagógicamente hablando. No opino, por tanto, que lo multidisciplinar sea algo ajeno al diseño instruccional.

Mi conjetura personal ante la creación de este nuevo término es la siguiente: los culpables han sido HTML5, frameworks de trabajo para diseño de webs y apps y, en general, diversas tecnologías que han hecho la web espectacularmente más funcional, más bonita, más personalizable, más usable. Eso, y el campo de la UX en cuanto a diseño de webs y de aplicaciones.  Estas tecnologías han permitido cambios radicales en cómo las webs son construidas y consumidas. Han facilitado democratizar la web, ampliando el número de empresas que ofrecen servicios de creación y gestión de contenidos amparados en estas tecnologías. Han acercado, a través de una UX amigable, a más usuarios a aplicaciones web para crear y editar contenido (como, por ejemplo, Genial.ly, premiada hace poco; o Weebly o WordPress, para crear páginas web con cierta facilidad) y se ha puesto tanto énfasis en la UX que ¡hasta algunas administraciones públicas están empezando a tener páginas web usables! Cada vez que las grandes compañías tecnológicas cambian de interfaz es noticia y crean tendencia. Tecnologías de la web social han hecho que estemos acostumbrados a que haya más gente por ahí en el proceso, a los likes y shares. Con todo esto, quiero expresar que la UX ya no es algo exclusivo de personal técnico-informático altamente cualificado. Es un campo que tiene su eco en el día a día.

Así, la disciplina de la UX no se centra solo en construir interfaces funcionales, sino en construir experiencias usables y agradables, mezclando los conocimientos de desarrollo técnico y de programación web con los de diseño, más enfocados en resolver problemas funcionales que se le puedan presentar al usuario. Es muy significativo verlo en el caso de las apps, donde la UX lo es todo. No puedo evitar ver paralelismos con learning experience design. No sólo en que usen las abreviaturas similares LX o LXD. La propia Weigel, antes citada, dice que LXD se sirve abiertamente de la caja de herramientas de UX (Margaret Weigel, 2015). La misma asocia a LXD puntos como si el curso ha de ser colaborativo o no, gestionar la retroalimentación para que sea efectiva o diseñar distintos caminos en función de alguna variable, que particularmente yo siempre he asociado al diseño instruccional.

LXD, con base en lo anterior, se me antoja como el esfuerzo de etiquetar el trabajo coordinado de tareas de diseño instruccional con tareas de diseño de experiencia de usuario. Esta idea parece recogerla perfectamente esta imagen de Scout Stevenson en el blog de ExtensionEngine:

Fuente de la imagen: ExtensionEngine

Expuesto todo esto, me gusta ver LXD como un diseño instruccional que se ha tenido que adaptar a:

  • Los recientes formatos de consumo de contenidos (en general y de aprendizaje): Mayor peso del vídeo (modelo Netflix de formación), apps de micro-learning como EduPills o Snackson. Sobre esto último, Scout Stevenson, en el blog de la compañía ExtensionEngine afirma lo siguiente: «Con el aumento de las apps educativas, e-learning corporativo y programas formativos en línea, nuestro equipo de UX se enfrenta con nuevos y excitantes desafíos que se centran en cómo la gente aprende». La mezcla aquí es unívoca: el equipo de UX se está ocupando del aprendizaje.
  • Las interfaces mejoradas de algunos LMS y de la web en general, con funcionalidades de red social o con canales de comunicación, con alta personalización, con retroalimentación útil, con procesos gamificados, etc. Estas experiencias de usuario son cada vez más frecuentes.
  • Las herramientas de autor actuales recogen también esta tendencia. Por ejemplo, Rise, de Articulate, utiliza plantillas predefinidas de contenidos donde la experiencia del usuario viene ya medida, como si fueran plantillas predefinidas de diseño web (p.e. acordeón, carrusel, vídeo…).

Antes decía que veía una diferencia de grado entre el diseño instruccional y el diseño de experiencias de aprendizaje, siendo ésta la especialización de UX (asumiendo que LXD = Diseño instructivo + UX).

Pero sobre todo LXD es, para mí, una manera de diferenciarse de cómo se hacían las cosas, tanto a nivel de UX, como a nivel de diseño instruccional, en un contexto e-learning más tradicional. Por todo ello, LXD, te doy las gracias y bienvenido seas. Estamos ya hartos de un e-learning así. No puedo decir que me convenza como para llamarlo una disciplina 100 % separada (los diseñadores instruccionales ya teníamos en cuenta la experiencia e interfaz del usuario y otros puntos que se están asociando a LXD), pero aplaudo su llegada y espero que sigamos leyendo y oyendo más sobre LXD.

 

Referencias:

Imagen la la cabecera: Pixabay

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